La concentración geográfica es la dimensión más visible. Tres distribuidoras del Área Metropolitana de Buenos Aires (Edenor, Edesur y Edelap) capturan más del 40% de la demanda eléctrica argentina. Las 20 distribuidoras provinciales se reparten el resto. Esa concentración explica por qué cualquier discusión tarifaria en Argentina termina volviendo al AMBA: el sistema está dimensionado en torno a esos tres operadores.
Pero concentración no es performance. El indicador clave que falta es pérdidas no técnicas — la energía que entra al sistema de la distribuidora pero no se factura, sea por fallas técnicas (transformadores sobre-cargados, líneas viejas) o por consumo no registrado (conexiones clandestinas). Los datos de pérdidas por distribuidora los publica el ENRE en sus informes anuales, pero como PDFs estructurados con tablas — necesitan extracción automatizada que está pendiente.
La otra dimensión faltante: calidad de servicio (SAIDI, SAIFI). El ENRE multa a las distribuidoras cuando estos indicadores se desvían de los estándares pactados en la RTI (Revisión Tarifaria Integral). Esa data también está publicada en PDFs anuales.
Próximo paso del análisis: agregar pérdidas por distribuidora + multas por calidad + tarifa media autorizada (todo desde PDFs ENRE) para construir un score de performance regulatoria comparable. Brasil tendrá el mismo análisis con ANEEL, Chile con CNE/SEC, Uruguay con UTE.